Y llegó el gran día…

Cuando mi querida prima Saray me delegó la decoración de su boda fué un reto diferente. ha sido la única novia que no me dijo ni un color, un gusto, un detalle por donde empezar,  simplemente sus palabras fueron.. hazme lo que quieras, confío en tí.. así que rienda suelta a la imaginación, y aunque la responsabilidad es máxima, ha sido maravilloso crear cada rincón cuidando y mimando cada detalle con más cariño si cabe, y como suele pasar … no llegué a la ceremonia… no llegué al cóctel… pero si llegué a ser testigo de una noche mágica donde el amor nos envolvió a todos los presentes. Os deseo FELICIDAD ETERNA SARAY Y VICTOR.

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